miércoles, enero 05, 2005

La Guerra del Chaco (Conclusión).-

La Gran Ofensivade Kundt—Nanawa II
En julio de 1933, Kundt reunió gran parte de su ejército para tomar las posiciones paraguayas en Nanawa mediante un ataque frontal. Contando con superioridad aérea, un fuerte apoyo de artillería y cinco tanques Vickers, Kundt envió sus tropas a las posiciones paraguayas que habían sido fortalecidas desde la última batalla. Al Cuerpo Aéreo Boliviano se le encomendó la misión de encontrar y destruir la artillería paraguaya. Sin embargó, fracasó en esa misión porque era casi imposible detectar las posiciones de fuego paraguayas que habían sido bien camufladas en los densos matorrales de la región. El ataque boliviano fue un fracaso sangriento con más de dos mil bolivianos en comparación con las 149 bajas y 400 heridos paraguayos. Nanawa fue nombrado adecuadamente el “Verdún del Chaco”.28
La Gran Victoriade Paraguay—Campo Vía
En octubre y noviembre de 1933, las patrullas aéreas y terrestres paraguayas detectaron algunas brechas importantes en las líneas bolivianas en Campo Vía. Estigarribia silenciosamente concentró sus fuerzas y el 3 de diciembre desencadenó una maniobra envolvente doble que rodeó rápidamente las Cuarta y Novena División Bolivianas. El ataque paraguayo fue una sorpresa y la defensa boliviana estaba muy mal organizada ya que el General Kundt reaccionó lentamente a la crisis que se desarrollaba. Sus pilotos de reconocimiento habían provisto numerosos informes precisos acerca de la fortaleza y ubicación de los movimientos de las tropas paraguayas pero Kundt rechazó los informes de sus pilotos catalogándolos de alarmistas e incorrectos. Kundt estaba convencido de que el ejército paraguayo no estaba preparado para llevar a cabo operaciones en un frente ancho.29 El 10 de diciembre, los bolivianos finalmente llevaron a cabo un contraataque para intentar salvar algunas de las fuerzas en la zona aislada pero el apoyo aéreo para el ataque fue coordinado deficientemente y muchas de las bombas del Cuerpo Aéreo Boliviano fueron lanzadas sobre sus propias unidades terrestres.30 El 11 de diciembre, dos divisiones bolivianas se rindieron. En el desastre militar más grande de Bolivia, 2.600 soldados murieron y aproximadamente 7.500 fueron arrestados. De un solo golpe, la mayoría de las fuerzas de combate bolivianas fueron destruidas. Sólo 1.500 hombres escaparon de la zona aislada. Kundt fue destituido como comandante en jefe de las fuerzas de Bolivia y el Coronel Peñaranda fue promovido a General de Brigada y comandante en el Chaco. El Ejército Boliviano sin pensarlo se retiró. La victoria de Campo Vía le proporcionó a los paraguayos 8.000 rifles, 536 ametralladoras, 25 morteros y 20 piezas de artillería, al igual que una gran cantidad de municiones. Para un país pobre y pequeño como Paraguay, el botín de la guerra fue lluvia del cielo y permitió que Estigarribia y sus fuerzas mantuvieran la ofensiva.31
La Avanzada Paraguaya: LasBatallas en Picuiba y El Carmen
A medida que las líneas de logística paraguayas se extendían, su avanzada se retrasó y llegó a un alto a medida que los bolivianos pudieron organizar una línea de defensiva en Ballivián y en el centro del Chaco. En mayo de 1934, el Coronel Bilbao Rioja, quien había tomado el mando de un cuerpo y le había cedido el Cuerpo Aéreo al Tte Cnel Jorge Jordán, inició una trampa para la Segunda División Paraguaya y rodeó la unidad en Cañada Strongest, en el centro del Chaco. Los paraguayos pudieron abrirse camino y salir de la zona aislada, pero en el proceso hubo 500 muertos y 1.500 prisioneros. Fue la victoria más grande de Bolivia en la guerra y cementó la reputación de Bilbao Rioja como el mejor comandante terrestre de Bolivia al igual que un comandante competente. En julio de 1934, la ofensiva paraguaya fue forzada a regresar en Picuiba y Estigarribia buscó la manera de restaurar la maniobra al campo de batalla. Él encontró su oportunidad en El Carmen en noviembre de 1934 cuando sus ataques de flanco de sorpresa acorralaron al Cuerpo de la Reserva Boliviano. Dos mil tropas bolivianas murieron y 4.000 fueron encarceladas. Solamente 2.000 lucharon por salir de la zona aislada hacia un lugar seguro.
Un mes después de Picuiba, los bolivianos confundieron una movida de flanco paraguaya por un ataque menor a medida que los paraguayos capturaron los únicos pozos en la zona en Yrendagué. El Cuerpo de Caballería Boliviano, sin acceso al agua, fue obligado a retirarse. Se calcula que de 5.300 efectivos en el cuerpo de caballería, 1.600 murieron de sed durante la retirada.
Las Batallas Finales
A inicios de 1935, el Ejército Boliviano se había retirado de casi todo el Chaco y había regresado a su base principal en Villa Montes. Ahora la situación logística funcionó a favor de Bolivia ya que los paraguayos tenían que depender del transporte por camión a través de todo el Chaco. En ese momento de la guerra, ambas fuerzas aéreas estaban agotadas y habían sufrido una desgaste considerable. Estigarribia conservó sus pocos aviones que funcionaban para proporcionar reconocimiento estratégico aunque se volaron varios ataques de bombardeo en contra de blancos bolivianos durante los primeros seis meses de 1935.
Los paraguayos mantuvieron la presión sobre los bolivianos y cruzaron el Río Parapiti, un punto bien adentrado en Bolivia, en abril de 1935. En una serie de contraataques salvajes, los bolivianos obligaron a los paraguayos a regresar al otro lado del río. Para ese entonces, ambos países estaban agotados. Bolivia había desistido de toda idea de que podría apoderarse del Chaco a la fuerza y las fuerzas paraguayas habían sido llevadas al extremo. El 14 de junio de 1935 se firmó un armisticio, dando fin a la guerra. Negociaciones subsiguientes reconocieron el reclamo de Paraguay sobre prácticamente todo el Chaco.
Durante la Guerra del Chaco, los bolivianos movilizaron 210.000 hombres. De éstos, aproximadamente 60.000 murieron, 10.000 desertaron (para Argentina) y 23.250 fueron encarcelados. Paraguay movilizó 150.000 hombres, perdió 31.500 entre desaparecidos y muertos y 2.500 fueron encarcelados.32 Según los cálculos, fue una guerra sangrienta. Sin embargo, cuando uno se percata del número pequeño de la población de los países—Bolivia tres millones, Paraguay un millón—uno puede darse una idea de la verdadera escala del conflicto.
Evaluación de la Guerra
El desgaste de aviones y pilotos durante la guerra fue alto para ambos lados. El principal aniquilador de aviones y pilotos fueron los accidentes operacionales. De los nuevo Curtis “Falcon” que Bolivia había ordenado, se perdieron dos en combate y cuatro en accidentes durante la guerra.33 Paraguay perdió cuatro aviones en accidentes de entrenamiento con cuatro muertos durante la guerra.34 Durante la guerra, Bolivia volaba entre 57 y 62 aviones de combate y 22 aviones entrenadores y de transporte. Paraguay volaba 32 aviones de combate y 23 aviones entrenadores y de transporte. Según cifras oficiales paraguayas, durante la guerra Paraguay perdió ocho aviones en combate (un Wibault, cuatro Potez 25, un CANT, dos Fiat CR20) y Bolivia perdió diez (6 Osprey, un Junker, un Hawk y un Curtis Falcon).35 La principal causa de estas pérdidas en combate fue el fuego terrestre. Los combates de aire a aire eran relativamente pocos. Sin embargo, cuando las fuerzas aéreas se enfrentaban ocurrían combates agresivos entre los aviones caza, como por ejemplo un choque insólito entre un bombardero Potez 25 paraguayo y dos bombarderos Breguet XIX bolivianos.36
En varias ocasiones, hubo ataques muy exitosos en contra de bases aéreas y depósitos de abasto del enemigo. El ataque paraguayo de más éxito durante la guerra se llevó a cabo en contra de la pista de aterrizaje y el depósito boliviano en Ballivián el 8 de julio de 1934. Cuatro Potez 25, escoltados por dos aviones de combate Fiat, lanzaron 40 bombas sobre la pista de aterrizaje boliviana y destruyeron, como mínimo, cuatro aviones de combate Curtis estacionados y dañaron otros aviones. Los bombarderos Potez también atacaron y destruyeron el depósito de combustible principal en Ballivián lo que ocasionó una escasez severa de combustible para un ejército que ya estaba padeciendo de escasez de combustible y abastos.37 El mayor éxito del Cuerpo Aéreo Boliviano ocurrió en la Batalla del Carmen en noviembre de 1934 cuando las unidades aéreas bolivianas cubrieron la retirada del Cuerpo de Caballería atacando constantemente a las unidades de avanzada paraguayas. El hecho de que la fuerza boliviana pudo escapar se debió en gran medida a los esfuerzos de los pilotos.38
Aviones de Apoyo
Si bien las escuadrillas de aviones de combate y de bombardeo de ambas fuerzas aéreas obtuvieron la mayoría de la gloria, los humildes y desarmados aviones de transporte y de uso general de ambas fuerzas aéreas desempeñaron papeles muy importantes en la guerra. Ambos lados utilizaron una amplia variedad de aviones livianos y de transporte para apoyar a sus fuerzas.
Al inicio de la guerra, los militares bolivianos se adueñaron de la aerolínea civil Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) que contaba con cuatro aviones livianos de transporte resistentes Junkers F13 (un solo motor, seis pasajeros) y tres de los aviones de transporte Junkers W34 más grandes. LAB recientemente había comprado un Ford Trimotor que se utilizaba como avión de transporte hasta que fue destruido en un accidente. En diciembre de 1932, Bolivia recibió tres aviones de transporte Junkers JU52 trimotor de Alemania. La construcción resistente del JU 52, sus buenas características de vuelo y su capacidad de carga de tres toneladas, lo hacían un avión ideal para las condiciones de vuelo en América del Sur. Para ser un país pequeño, Bolivia contaba con una capacidad de transporte aéreo bastante impresionante y los problemas de logística en el Chaco exigían que dicha capacidad se utilizase al máximo durante la guerra para transportar hacia el frente de batalla abastos necesarios de municiones, combustible y medicina. Durante la guerra, solamente los JU 52 transportaron al frente de batalla más de 4.400 toneladas de carga.
Paraguay también metió apresuradamente en servicio una amplia variedad de aviones de transporte y de uso general. A fines de 1932, Paraguay le había comprado a Estados Unidos dos monoplanos Travel Air Model S-6000 de seis pasajeros para que sirvieran como ambulancias aéreas. También compró un avión italiano de transporte Breda 44, bimotor para utilizarlo como una ambulancia aérea. Durante la Guerra del Chaco ambos lados utilizaron extensamente sus aviones para transportar a enfermos y heridos desde las pistas de aterrizaje en el frente de batalla a hospitales permanentes en la retaguardia. Se calcula que durante el transcurso de la guerra el JU 52 transportó a la retaguardia 40.000 tropas bolivianas heridas y enfermas. La capacidad de carga de los Travel Air y Breda 44 paraguayos eran menos, pero por lo regular volaban una distancia más corta a buques hospitales completamente equipados que estaban anclados en los puertos de Concepción y Puerto Casada. Las tropas gravemente heridas eran transportadas al Hospital Central Militar en Asunción.39 Las ambulancias aéreas volaban constantemente y varios miles de tropas paraguayas fueron evacuadas por aire durante la guerra.
El General Estigarribia utilizó extensamente los aviones livianos de enlace alrededor de la región y para reunirse con sus comandantes superiores.40 Estigarribia también utilizaba los aviones livianos para llevar a cabo su propio reconocimiento sobre el frente de batalla.41 El presidente de Paraguay, Eusebio Ayala, a menudo utilizaba el avión para visitar a las tropas y reunirse con Estigarribia. Esa fue la primera guerra donde los líderes políticos se reunían personalmente con los líderes militares durante las operaciones en zonas grandes y aisladas del teatro de guerra. El principal avión de enlace y de estafeta de alta velocidad de Paraguay fue el avión consolidado Model 21 C (PT 11) fabricado por Estados Unidos. Paraguay también compró por lo menos un Curtis “Robin”, dos DeHavilland DH 60 “Moths” y dos aviones livianos Junkers A-50 para enlace y tareas de transporte liviano.
Operaciones Aéreas Navales
En vista de que todas las tropas y abastos que Paraguay enviaba al Chaco se embarcaban por el Río Paraguay, el control aéreo sobre el río cobró una importancia considerable. La Armada Paraguaya tenía un arma aérea pequeña (Aviación Naval) equipada con dos hidroaviones de canoa Macchi M.18 y un hidroavión Savoia S59 bis. La Armada acantonó su pequeña fuerza en Bahía Negra en el sector norte del Chaco para apoyar a las fuerzas del ejército que bloqueaban cualquier avanzada boliviana río abajo. Durante la guerra, el arma aérea paraguaya voló 145 misiones, inclusive misiones de reconocimiento y operaciones de ataque terrestre. La unidad aérea Naval mantuvo a los bolivianos bajo presión en la parte superior del Río Paraguay e inclusive llevó a cabo los primeros bombardeos nocturnos que se efectuaron en las Américas. El 20 de diciembre de 1934, los dos Macchi M.18 bombardearon las bases bolivianas en Vitriones y San Juan dejando caer 800 libras de bombas.42
Los bolivianos también acantonaron una pequeña escuadrilla aérea en el sector norte del Chaco y atacaron el tráfico por el río paraguayo en varias ocasiones. En vista de la dependencia en el río como línea de comunicación, la pérdida de una lancha cañonera o un buque de vapor grande a causa de un ataque aéreo hubiera sido muy grave para Paraguay. Para contrarrestar la amenaza aérea boliviana, la Armada Paraguaya utilizó sus lanchas cañoneras pesadas, que estaban bien equipadas con ametralladoras antiaéreas, para escoltar los botes con tropas o abastos y para servir como baterías de artillería antiaérea flotantes en las bases principales de Concepción y Puerto Casada. El rendimiento de las lanchas cañoneras fue admirable y en varias ocasiones alejaron a los aviones bolivianos e inclusive derribaron uno de sus aviones atacantes.43 A causa de los esfuerzos de la Armada, los bolivianos ocasionaron daños mínimos al tráfico logístico de Paraguay.
Eludiendo el Embargo de Armas
Si bien ambas fuerzas aéreas enfrentaban un desgaste de aviones considerable, el problema de encontrar aviones de reemplazo se dificultaba a causa de un embargo sobre la venta de armas a ambos combatientes por parte de la Liga de las Naciones y el gobierno norteamericano.44 Sin embargo, aunque los embargos eran inconvenientes, tanto Bolivia como Paraguay dieron muestras de ingeniosidad al evadir los controles internacionales e importar suficientes aviones para mantener a sus fuerzas aéreas volando.
Bolivia dependía del apoyo de Chile. Ese país había comprado la licencia para ensamblar algunos aviones Curtis, inclusive el Curtis “Falcon”. En vista de que los “Osprey” bolivianos estaban desgastados por el combate y los accidentes, los bolivianos querían un avión de combate biplaza y más rápido y el “Falcon” era un reemplazo excelente. Los bolivianos pudieron importar varios “Falcon” de Chile durante la guerra en vista de que Chile silenciosamente ignoraba el embargo de la Liga de las Naciones.45 Los aviones Curtis “Hawks” y “Sea Hawks”, los mejores aviones de combate en Bolivia, también fueron comprados a través de una conexión chilena.
El intento más emprendedor de Bolivia para evadir los embargos de Estados Unidos y de la Liga de las Naciones sucedió en 1934 cuando Bolivia hizo un pedido de cuatro bombarderos Curtis “Condor”. Estos bombarderos biplanos grandes transportaban una carga de bombas de una tonelada, tenían tres torteas, cada una con una ametralladora calibre .30 y de gran alcance. Oficialmente, los bolivianos querían esos aviones para el “transporte médico”, pero en vista de que los “Condor” fueron ordenados con equipo militar, inclusive torretas, ametralladoras y portabombas, eso fue poco probable. La explicación probable del motivo del pedido fue que en vista de que las cosas iban sumamente mal en el campo de batalla y el hecho de que los bolivianos querían un bombardero pesado con el alcance para bombardear a Asunción desde Bolivia—los “Condor” llenaban los requisitos.46 Cuando Estados Unidos rehusó permitir la venta de los aviones, los bombarderos fueron comprados por subterfugio por una aerolínea recién creada—la Tampa-New Orleans-Tampico (TNT) Airline. Los cuatro “Condor” llegaron hasta Perú, momento en que el gobierno norteamericano fue alertado y exhortó a Perú a que embargara los aviones.
Bajo el embargo de la Liga de las Naciones, Francia embargó 19 aviones ordenados por Paraguay y los Países Bajos detuvo el envío de cinco Fokker CV. No obstante, los paraguayos mostraron gran ingeniosidad al igual que los bolivianos en obtener los aviones. Siete Potez 25 vendidos por Francia a Estonia fueron misteriosamente desviados y enviados a Paraguay.47 Durante la guerra, Uruguay y Argentina conspiraron para apoyar las compras de armamento de los paraguayos. Uruguay permitió que aviones provenientes de Europa se transbordaran en sus puertos y Paraguay compró a través de fuentes argentinas una variedad de aviones entrenadores, de transporte y de enlace.
Conclusión
La Guerra del Chaco es un buen ejemplo de cómo fuerzas aéreas pequeñas pueden provocar un impacto importante en una guerra. Las dos fuerzas aéreas, que rara vez ponían en servicio más de 15 aviones de combate en el caso de los bolivianos y nunca más de diez en el caso de Paraguay, desempeñaron papeles importantes en todas las etapas del conflicto.
Ambas fuerzas aéreas mostraron aptitudes tácticas e ingeniosidad considerable. El sistema de evacuación aeromédica de ambas fuerzas tuvo mucho éxito y le salvó la vida a miles de soldados que, de lo contrario, hubiesen muerto en las condiciones primitivas de los hospitales en campaña. El hecho de que estas pequeñas fuerzas aéreas pudieron mantener los aviones en funcionamiento en las condiciones miserables del Chaco es testigo de la dedicación de sus iniciativas de mantenimiento. Si bien el desempeño del Ejército Boliviano era deficiente en la batalla, el Cuerpo de Aviación salvó en ocasiones a unidades del ejército en retirada de la destrucción total al atacar incesantemente y destruyendo a las fuerzas paraguayas.
El rendimiento de ambos comandantes aéreos fue muy competente. El Tte Cnel Almonacid de la Aviación en Campaña de Paraguay y el Coronel Bilbao Rioja y el Tte Cnel Jordán de Bolivia merecen reconocimiento por haber logrado mucho con muy pocos recursos. En cuanto a los comandantes del teatro, Paraguay tuvo la buena fortuna de tener en José Estigarribia uno de los mejores Generales en las Américas. Con fuerzas inferiores, él repetidamente rebasó el flanco, sobrepujó en maniobras y aniquiló a unas fuerzas enemigas que estaban mejor equipadas. El utilizó sus unidades aéreas muy eficazmente en los roles de reconocimiento y ataque terrestre. Por otra parte, los bolivianos fueron servidos muy deficientemente por sus comandantes—especialmente el General Hans Kundt que resultó ser un desastre para las armas bolivianas. No sólo fue este producto del Estado Mayor Alemán un táctico incompetente, sino que repetidamente descartaba la información precisa que sus pilotos le presentaban—información que podría haber convertido el desastre en Campo Vía en una victoria boliviana.
Notas
1. La rivalidad en cuanto a los reclamos sobre el Chaco se trata en David Zook, The Conduct of the Chaco War, New Haven: Bookman Associates (1960), 13–47. Para una buena reseña de la diplomacia del conflicto, ver Bryce Wood, The United States and Latin American Wars 1932–1942. New York: Columbia University Press (1966).
2. Adrian English, The Armed Forces of Latin America. London: Jane’s (1984), 348–49.
3. Una buena reseña de la iniciativa de defensa paraguaya se encuentra en Lorenzo Livieres Guggieri, El Financiamiento de la Defensa del Chaco 1924–1934. Asunción: Arte Nuevo Editores (1983).
4. Francis McMurtrie, Ed., Jane’s Fighting Ships 1935. London: Sampson, Low, Marston and Co. (1935), 394.
5. Adrian English, The Armed Forces of Latin America, 76.
6. Ibid., 77.
7. Para leer sobre la influencia militar alemana en Bolivia y el papel desempeñado por Hans Kundt, ver Coronel Julio Díaz Arguedar, Historia del Ejército de Bolivia. La Paz (1940), 751–769.
8. Bruce Farcau, The Chaco War. Westport, Connecticut: Praeger Press (1996), 87.
9. Para leer una buena biografía general de Estigarribia, leer Alfredo Seiferheld, Estigarribia. Asunción: Laurel (1986). También leer las memorias de Estigarribia: José Félix Estigarribia, The Epic of the Chaco, ed. Max Ynsfran. New York: Greenwood Press (1950) x-xiv y 5-9.
10. Para un recuento de la aviación militar boliviana hasta la Guerra del Chaco, leer Coronel Julio Díaz Arguedar, Historia del Ejército de Bolivia 1825–1932, La Paz (1940), pág. 83–110.
11. Consultar Coronel Aquiles Vergara Vicuna, Bernardino Bilbao Rioja. La Paz (1948).
12. Para obtener un informe detallado sobre todos los aviones que se volaron durante la Guerra del Chaco, ver Dan Hagedorn y Luis Sapienza, Aircraft of the Chaco War. Atglen, PA: Schiffer Publishing Co. (1997).
13. Sobre los inicios de la aviación paraguaya, ver Capt Felix Zarate Monges, La Aviación Paraguaya Antes y Durante la Guerra del Chaco. Asunción (1985).
LIBROUSADO.COM

El Tiempo por Tutiempo.net