domingo, marzo 20, 2005

Historia argentina :Aquellos viejos fierros II.-

TRANVÍA CONSTRUÍDO EN ARGENTINA POR FM.-
CIRCULO DESDE 1958 HASTA EL 19/02/63 Y FUE RECUPERADO
PARA EL SERVICIO HISTÓRICO DESDE EL 18/11/2000.-


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EL TRANVÍA EN BUENOS AIRES

EL 22 DE ABRIL DE 1897 SE HIZO EL PRIMER VIAJE: FUE DE CANNING (HOYSCALABRINI ORTIZ) Y LAS HERAS A PLAZA ITALIA

Un distinguido grupo de invitados disfrutó del primer viaje en tranvíaeléctrico · Lo vivieron como una aventura · Iba a 30 kilómetros por hora,pero según los cronistas de la época "devoraba las distancias"Nueve de la noche del 22 de abril de 1897. Esquina de ministro Inglés(Canning) y Las Heras. Está por salir el primer tranvía eléctrico de BuenosAires, un sueño del ingeniero estadounidense Carlos Bright, alma mater de laCompañía Tranvías Eléctricos de Buenos Aires. El trayecto es breve, hastalos "portones" de Plaza Italia. Un distinguido grupo de personalidades hasido invitado para disfrutar de esta nueva maravilla. Hay nerviosismo,inquietud, curiosidad. Es una aventura, y como tal se la festeja. "¿Por quécree que el tranvía salió de noche, medio clandestino? Para responder lapregunta hay que situarse en esa época. Hasta ese momento, sólo andaban lostranvías a caballo, con su mayoral tocando el cornetín. De pronto apareceesta máquina infernal, que saca chispas y da la impresión de que se vaincendiar. Había mucho temor entre la gente", dice el arquitecto AquilinoGonzález Podestá, presidente de la Asociación Amigos del Tranvía.Un anónimo cronista de fines del siglo pasado, escribió: "Se trata de undemoníaco armatoste, de un endiablado vehículo que devora las distancias conuna espantosa velocidad". La espantosa velocidad se reducía a 30 kilómetrospor hora. Los coches eran de dos ejes, tipo jardinera, abiertos, conasientos de lado a lado. Los pasajeros ascendían por extensos estribos. Elmotorman conducía el tranvía, pero debía confiar ciegamente en el guarda,que tenía una misión fundamental: controlar el funcionamiento del "trole",que traía la electricidad desde los cables que pendían sobre el tranvía.Cuando el "trole" se "salía" de su lugar, el motorman no tenía más remedioque aplicar los frenos.Este tranvía, de color borra de vino, tenía una capacidad asombrosa paraaquellos tiempos: 36 pasajeros sentados.Frescos en verano, cálidos en invierno, los tranvías hacía un chirridoespecial en las curvas, y en las noches tranquilas se los podía escuchar avarias cuadras de distancia. En los primeros meses, los coches del ingenieroBright despertaban temor y extrañas sospechas. Pero pronto los porteños sefueron acostumbrado, y ya a principios de este siglo los tranvías eran unainstitución. O, mejor, una costumbre entrañable. La Compañía TranvíasEléctricos de Buenos Aires fue la pionera, y la imagen de su coche con losinvitados de lujo, a punto de partir, es ya un clásico. Pero la primeralínea regular fue La Capital, que en 1897 llegó a San José de Flores, y unaño después a Parque Patricios. Utilizaba coches importados de Filadelfia,cerrados en su planta baja, y abiertos (en verano) o cubiertos (en invierno)con toldos en la planta alta. Iban 46 pasajeros sentados.RevoluciónEn enero de 1905 se produjo una "revolución": una empresa de tranvías,propiedad de la cervecería Quilmes, unió la Capital con el suburbio sureño:Avellaneda, Wilde, Bernal y Quilmes. Dos años después, otracompañía -Tranway Rural- empezó a funcionar con coches ubanos de dos ejes ydos asientos, y coches suburbanos de cuatro ejes y 44 asientos. Erantranvías de lujo.El 12 julio de 1930, un tranvía que venía de Lanús en dirección a la CapitalFederal, cayó al Riachuelo, a la altura del puente Bosch, en Avellaneda.Hacía frío, había neblina, y el puente estaba levantado para que pasara unachata marinera. El tranvía pertenecía a la línea 105, y el motorman sellamaba Juan Bessio. Sólo hubo tres sobrevivientes. Es la nota triste que elarquitecto González Podestá no olvida nunca.En febrero de 1963, el último tranvía circuló por Buenos Aires. Había 1.800coches funcionando. "Todos fueron tirados a la basura, porque decían que noservían para nada", dice González Podestá. Y apunta, irónico: "Los cablesaéreos, en cambio, se vendieron a buen precio. Eran todos de cobre".-
Muchas gracias a "Imagen del tiempo".-
E.Hyde.-
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