martes, marzo 22, 2005

Historia de Europa: El caso Dreyfus.-

CAPITAN RICHARD DREYFUS

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Una noche, -muy tarde- hace unos cuantos años,veía un canal de televisión que solía incluir entre sus programas, alguna de aquellas viejas películas del Hollywood de oro que quedarán como clásicos para la historia del cine.-
Cómodamente, veía a Paul Muni en : "La Vida de Emilio Zola" y fué alli donde tomé conocimiento por primera vez del llamado "Escándalo Dreyfuss" y del célebre documento J´Accusse, carta que al respecto escribió Zola al presidente de Francia, Félix Faure.-
Recuerdo que luego leí del asunto en una de esas publicaciones que venían en fascículos y hace muy poco pude ver otra versión en video delmencionado caso, esta vez protagonizada por el homónimo actor Richard Dreyfuss.-
El caso dejó al decubierto muchas cosas, desorganización en el alto mando militar francés, espionaje, venalidad, una justicia corrupta, antisemitismo y un totaldesprecio por la verdad.-
Sin embargo sirvió para que muchos intelectuales tomaran partido por la justicia y precisamente fué en Francia y a raíz de este caso que se fundó en 1898 la "Liga francesa de los derechos humanos" , primera en el mundo.-
De las muchas biografías de Dreyfuss que pueden obtenerse, transcibo aquí la que me pareció mejor para conocer este triste caso.-
E.Hyde.-

ALFRED DREYFUSS.-

Militar francés (Mulhouse, Alsacia, 1859 - París, 1935). Pertenecía a una familia judía que abandonó Alsacia cuando fue anexionada por Alemania tras la Guerra Franco-Prusiana (1871). Siguió la carrera militar, adquiriendo el grado de capitán del ejército francés en 1889. Estaba destinado en el Estado Mayor cuando, en 1894, estalló el escándalo: el espionaje francés descubrió que los alemanes habían recibido documentos secretos entregados por un militar francés; una torpe investigación llegó a la conclusión de que Dreyfus era el culpable (sin más indicios que un leve parecido caligráfico). Un consejo de guerra le condenó por traición, fue degradado, expulsado del ejército y enviado de por vida al presidio de la Isla del Diablo (Guayana). Pero Dreyfus, que era inocente, nunca admitió las acusaciones que se le hicieron. Su familia siguió intentando probar su inocencia y poniendo de manifiesto las irregularidades del juicio (como que Dreyfus hubiera sido condenado por un informe del Servicio de Inteligencia que nunca fue comunicado a la defensa); pero tales denuncias eran descalificadas como maniobras de un grupo de presión judío que intentaba desacreditar al ejército y a las más altas instituciones de la nación. En 1895 cambió el jefe del servicio de Inteligencia militar y el nuevo responsable descubrió que el verdadero culpable era el mayor Esterhazy y que Dreyfus había sido víctima del antisemitismo del anterior jefe de Inteligencia. Esterhazy, protegido por los militares reaccionarios, antisemitas o corporativistas, consiguió ser declarado inocente en 1898. Pero la opinión pública ya se había dividido sobre este tema, enfrentándose los partidarios de revisar el caso -dreyfusards- y los de cerrarlo: en el primer bando se agrupó la izquierda de convicciones democráticas y republicanas, en defensa del Estado de derecho y de los derechos del Hombre; y en el segundo la derecha nacionalista, teñida de antisemitismo y de tendencias autoritarias, más propensa a comprender la «razón de Estado» y a defender las instituciones conservadoras frente al avance de la modernidad. El escritor Émile Zola y los líderes políticos Jean Jaurès (socialista) y Clemenceau (radical) encabezaron la causa de los dreyfusards a partir de la publicación en el periódico de este último (L’Aurore) de una carta abierta de Zola al presidente de la República (titulada «Yo acuso»), en la cual acusaba al tribunal que juzgó a Esterhazy de haberle declarado inocente a sabiendas de que era culpable. De los medios anti-dreyfusards surgió el nacionalismo integrista de Charles Maurras, que en 1898 fundó el movimiento fascista Action française. En aquel mismo año uno de los oficiales que habían participado en la manipulación de las pruebas confesó para después suicidarse y el caso fue reabierto; pero, puesto que estaba en juego el «honor» del ejército, un nuevo consejo de guerra volvió a declarar a Dreyfus culpable, aunque atenuando la pena a 10 años de cárcel (1899). Hubo de ser el presidente de la República el que le otorgara el indulto. Dreyfus siguió luchando por demostrar su inocencia, lo que consiguió finalmente en 1906 (ante un tribunal ordinario): fue reintegrado al Ejército con todos sus honores, para retirarse poco después (sólo volvió al servicio activo para luchar contra los alemanes durante la Primera Guerra Mundial, en 1914-18). El caso había servido de pretexto para un pulso entre el «bloque republicano» y la derecha francesa, saldado con el triunfo de los primeros, que procedieron a redefinir la Tercera República en 1902-06 en un sentido laico y progresista.
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