lunes, enero 16, 2006

Literatura: Un cuento de Brian Aldiss.-

HEREJIAS DEL DIOS INMENSO (I).-


BRIAN W. ALDISS


EL LIBRO SECRETO DE HARAD IV

Yo, Harad IV, Escriba Mayor declaro que éste mi escrito solo puede ser mostrado a los sacerdotes de rango de la Iglesia Ortodoxa Universal Sacrificial y a los Ancianos Elegidos del Consejo de la Iglesia Ortodoxa Universal Sacrificial, porque aquí se entiende en cuestiones relativas a las cuatro Herejías Viles que no deben ser vistas ni discutidas por el pueblo.
Para una Correcta Consideración de las más recientes y viles herejías, debemos contemplar en perspectiva los acontecimientos de la historia. Así pues, retrocedamos al Primer Año de nuestra era, cuando las Tinieblas del Mundo fueron desterradas por la venida del Dios Inmenso, nuestro más verdadero y enorme Señor, a quien todos honramos y tememos.
Desde este año actual, 910 D.I., es imposible recordar cómo era el mundo entonces, pero a partir de los pocos registros que todavía se conservan podemos hacernos cierta idea de aquellas épocas e incluso realizar las Contorsiones Mentales necesarias para ver cómo debieron ser juzgados los acontecimientos por aquellos pecadores que tomaron parte en ellos.
El mundo sobre el que descendió el Dios Inmenso estaba repleto de gentes y de sus maquinarias, todos completamente desprevenidos para Su Visita. Puede que hubiera cien mil veces más gente de la que hoy existe.
El Dios Inmenso aterrizó en lo que ahora es el Mar Sagrado, sobre el que actualmente navegan algunas de nuestras más bellas iglesias dedicadas a Su Nombre. En aquellos tiempos, la región era mucho menos placentera, pues estaba dividida en numerosos estados que pertenecían a distintas naciones. Tal era el sistema de posesión de la tierra antes de que se formasen nuestras actuales teorías sobre la migración y evacuación constantes.
Las patas traseras del Dios Inmenso se extendieron muy hacia el interior de África ¬que entonces no era el continente insular que es hoy en día, casi tocando el río Congo, en el punto sagrado donde ahora se alza la Iglesia Sacrificial de Basolo-Aketi-Ele, y en el punto sagrado donde ahora se alza el Templo Santuario de Adén, arrasando el antiguo puerto de Adén.
Algunas de las patas del Dios Inmenso se extendieron sobre el Sudán y a través de lo que entonces constituía el Reino de Libia y ahora es parte del Mar del Viejo Pesar, mientras que uno de sus pies reposaba en una ciudad llamada Túnez en lo que entonces era la costa de Tunicia. Allí se posaron algunas de las patas del costado izquierdo del Dios Inmenso.
Las patas de su costado derecho bendijeron y comprimieron las arenas de Arabia Saudita, hoy denominada Valle de la Vida, y las estribaciones del Cáucaso, arrasando el Monte llamado Ararat en el Asia Menor, en tanto que su pata Más delantera se extendió sobre el territorio de Rusia, destruyendo de inmediato la gran ciudad capital de Moscú.
El cuerpo del Dios Inmenso, descansando en reposo sobre tres antiguos mares, si hemos de creer a los Viejos Registros, llamados el Mar del Mediterráneo, el Mar Rojo y el Mar del Nilo, que juntos forman parte del actual Mar Sagrado. Con su Gran Mole erradicó también parte del Mar Negro, que ahora llamamos Mar Blanco, así como Egipto, Atenas, Chipre y la Península Balcánica hasta las cercanías de Belgrado, hoy Santo Belgrado, puesto que sobre esta ciudad se irguió el Cuello del Dios Inmenso en su Primera Visita a nosotros los mortales, rozando casi los tejados de las casas.
En cuanto a su Cabeza, se cernía sobre la región montañosa que denominamos Italandia y que entonces era conocida como Europa, una región muy poblada del planeta, alzándose a tal altitud que en los días despejados fácilmente podía divisarse desde Londres, entonces como ahora la ciudad principal de la tierra de los anglofranceses.
En aquellos primeros días se calculó que la longitud del Dios Inmenso era de más de siete millares de kilómetros de extremo a extremo, y cada una de sus ocho patas media sobre un millar y medio de kilómetros. Ahora profesamos en nuestro Credo que el Dios Inmenso cambia su forma, longitud y número de patas según esté Complacido o Enojado con el hombre.
En aquellos días se desconocía la naturaleza de Dios. Ningún preparativo se había hecho para su venida, aunque corrían algunos rumores sobre el milenio. Por lo tanto, las especulaciones sobre su naturaleza se alejaban mucho de la verdad y con frecuencia eran sumamente blasfemas.
Aquí sigue un resumen del notorio Documento Gersheimer, que contribuyó en gran medida a precipitar los acontecimientos que condujeron a la Primera Cruzada en 271
D.I. Ignoramos quién era el Gersheimer Negro, con la salvedad carente de significado de que se trataba de un Profeta Científico de un lugar llamado Cornell o Carnell, obviamente una Iglesia del Continente Americano (cuya forma era entonces distinta).
"Los reconocimientos aéreos parecen indicar que esta criatura -si podemos llamarla así-, que se extiende más o menos en línea recta a lo largo del Mar Rojo y por el sudeste de Europa, no es un ser viviente, al menos tal y como concebimos nosotros la vida. El hecho de que se parezca vagamente a un lagarto de ocho patas puede deberse a una mera coincidencia, así que no debemos preocuparnos por su posible carácter maligno, como han sugerido algunos periódicos sensacionalistas".
La vil jerga de aquellos remotos días no resulta hoy plenamente comprensible, pero creemos que "reconocimientos aéreos" es una referencia a los aparatos voladores mecánicos que aquella última generación de Impíos poseía. El Gersheimer Negro prosigue:
"Si este objeto no está vivo, tal vez sea un fragmento de escombros galácticos que se ha adherido momentáneamente al planeta, quizá del mismo modo en que una hoja puede adherirse a un balón de fútbol durante su trayectoria. Esta creencia no implica necesariamente una modificación de nuestros conceptos científicos del universo. Tanto si la cosa tiene vida como si no, no hemos de volvernos todos supersticiosos.
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Sencillamente, debemos recordarnos que en el universo, tal como lo concebimos a la luz de la ciencia del siglo XX, existen muchos fenómenos que nos siguen siendo desconocidos. Por muy dolorosa que resulte esta aparición inesperada, podemos consolarnos en parte pensando que nos proporcionará nuevos conocimientos, tanto sobre nosotros mismos como acerca del mundo que se extiende más allá de nuestro sistema solar".
Aunque términos como "escombros galácticos" han perdido todo su significado, si es que alguna vez lo tuvieron, el sentido general de este párrafo es claramente injurioso. Se decreta una restricción contra el culto al Dios Inmenso, oponiendo en su lugar un herético Dios de la Ciencia. Sólo hace falta citar otro pasaje de este ofensivo revoltijo, porque resulta esencial para Mostrar la Actitud mental de Gersheimer y, es de suponer, de la mayoría de sus contemporáneos.
"Como es natural, todos los pueblos del mundo, y especialmente aquellos que aún se demoran en los umbrales de la civilización, se hallan hoy muy asustados. Les parece ver algo de sobrenatural en la llegada de esta cosa, y creo que cualquier hombre, si es sincero consigo mismo, admitirá sentir en su corazón un eco de este temor. Solamente podremos suprimirlo, solamente podremos enfrentarnos al caos en que el mundo se halla ahora sumergido, si retenemos en nuestras mentes una imagen galáctica de la situación. La propia inmensidad de esta cosa que yace perniciosamente tendida sobre nuestro planeta es causa suficiente para el terror. Pero imaginémosla en proporción. Un ciempiés está posado sobre una naranja. O, para elegir un ejemplo que resulte menos repulsivo, una pequeña salamanquesa de unos nueve centímetros descansa momentáneamente sobre un globo terráqueo de plástico de sesenta centímetros de diámetro. Nos corresponde a nosotros, a toda la raza humana, con todas las fuerzas tecnológicas a nuestra disposición, unirnos como nunca lo hemos hecho y expulsar esta cosa, esta cosa grande y estúpida, hacia las profundidades del espacio de las que ha surgido. Buenas noches".
El motivo que me impulsa a repetir esta Blasfemia Inicial es que veamos en este mensaje de un miembro de las Tinieblas del Mundo las huellas de aquel pecado original que -pese a todos nuestros sacrificios, a todas nuestras penalidades, á todas nuestras cruzadas- aún no hemos logrado extirpar. Por eso nos enfrentamos ahora con la mayor Crisis de la Iglesia Ortodoxa Universal Sacrificial, y por eso ha llegado la hora de una Cuarta Cruzada que supere en su envergadura a todas las anteriores.

CONTINUA MAÑANA.-
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